Noches de Ronda

Arreglamos con mi hijo y mi nuera para ir a Ronda dos ó tres días. Dicen los periódicos que Mijas, Ronda, las cuevas de Nerja y Granada son los lugares más visitados en Andalucía por los turistas extranjeros. Ya hemos recorrido Mijas y Granada de modo que nos preparamos para nuestra visita a Ronda. Domingo por la mañana. A las 8 horas salimos los cuatro desde Portillo, estación de Autobuses, hacia Ronda. No sé si el hermoso bolero "Noche de Ronda" está inspirado en esta ciudad, quiero creer que sí. Es un lugar de ensueños al que se llega después de dos horas de trayecto una subiendo las montañas entre curvas y curvas a una altura que se sienten las mismas sensaciones del avión. Se tapan los oídos y por momentos nos quedamos absolutamente sordos. El camino es sumamente angosto, de cornisa y precipicios desde San Pedro de Alcántara hasta Ronda. Las vistas son espectaculares desde semejante altura, se observan los pintorescos “Pueblos Blancos” con sus casitas iguales y bajas. Por momentos me daba un poco de vértigo y los nervios me hacían subir la temperatura viendo además, los carteles indicadores de “Zona de desmoronamientos: peligro” . Pablo y Melinda que no habían desayunado, a los diez minutos de subir al autobús comenzaron a hacerlo. Llevaban el termo, el mate y galletitas improvisando un pequeño picnic. Nosotros les habíamos contado de lo sinuoso del camino (lo habíamos hecho en nuestro viaje a Sevilla) pero no pensaban que sería para tanto. ¡La primera hora genial! se les pasó rápido tomando mate y comiendo galletas, pero cuando empezaron las curvas empezaron a descomponerse los dos. Estuvieron blancos, mareados y a punto de vomitar durante el resto del trayecto. Llegaron a la miseria. Nos daba pena y preocupación el verlos con el estómago revuelto a más no poder. Por suerte llegaron a Ronda sin haber llegado a lanzar. Con los chicos ya repuestos, cargando cada uno sus bolsos y mochilas, caminamos en busca de alojamiento en la parte vieja de la ciudad. Llegamos al famoso puente Nuevo sobre el río Guadalevín que une la parte vieja y nueva de Ronda. Este famoso puente del siglo XVIII, lugar emblemático de la ciudad de 70 metros de ancho y tiene una profundidad mayor de 100 metros. Abajo está seco como consecuencia de la sequía que está sufriendo toda España. Es espectacular verlo y poderlo cruzar. Ronda es una ciudad pequeña pero con muchísima historia. Es la cuna de la Tauromaquia y también del bandolerismo. Una vez alojados en un lindo y no muy costoso hotel, nos decidimos ir a dar nuestro primer paseo por el lugar, previo pasar por la oficina de Turismo Volvimos hasta el impactante Puente Nuevo y nos enteramos que son tres los que cruzan el precipicio del Tajo de Ronda, El Viejo, el Árabe y el más famoso Puente Nuevo, cuyos cimientos arrancan desde la misma garganta del Tajo. Este puente alberga en la actualidad un interesante Centro de Interpretación y une los dos barrios más importantes de Ronda: el Mercadillo y la Ciudad. Recorremos la Alameda del Tajo, principal Jardín del lugar, en cuyo interior está la Casa del Guarda, pasarela por la cual se llega al Parador Nacional de Turismo, un mirador único desde el que se observan vistas espectaculares. Tomamos fotografías con el fondo tan característico del Puente, lleno de leyendas, una de ellas cuenta que en tiempos lejanos uno de esos capiteles estaba destinado como cárcel, estamos hablando de épocas de bandolerismo por eso puede ser que sea así por la seguridad que representaba estar a muchos de metros de altura. Decidimos regresar para “tapear” en algún lugarcito típico. Nos cruzamos con la procesión de Corpus que salía desde Santa María de la Merced y en la Alameda del Tajo harían la Bendición de los campos. Durante los tres días que estuvimos allí recorrimos toda la ciudad y visitamos varios sitios culturales el Museo Municipal en la Casa de Mondragón, también llamado Palacio del Marqués de Villasierra. Allí conocimos muchas cosas sobre la historia de la población malagueña. También visitamos el Museo del Bandolero, único en España por su temática sumamente interesante y que nos remonta al Tragabuches y El Tempranillo, ambos personajes populares y rodeados de misterio y romanticismo. Nos gustaron mucho los Baños Árabes, de los siglos XVIII y XIX con sus bellos arcos en herradura, los tragaluces de ocho puntas y cupulitas octogonales, según nos iban contando el guía que conseguimos. En varias ocasiones descansamos, tomamos mate y merendamos en la hermosa Plaza del Socorro, con su iglesia al frente. Estaba muy cercana al hostal por eso nos acercamos en varias ocasiones allí. La casa de San Juan Bosco con sus hermosos jardines y fuentes dignas de visitar, fue otro de los lugares elegidos para hacer muchas fotografías. Dejé para el final la Plaza de Toros y la Real Maestranza de Caballería porque nos impactó con su belleza y antigüedad. Data de 1785 fecha en que fue inaugurada por Pepe Hillo y Pedro Romero, este último patriarca creador de una saga de toreros y que creó la escuela rondeña. El monumental diseño fue realizado por el mismo arquitecto que realizó el Puente Nuevo. Recorrimos todos los rincones del lugar, desde el Museo Taurino en la planta baja, los estrados bellamente decorados hasta en las escalones, incluso nos dimos el gusto en pisar el mismo recinto de arenisca donde los toreros realizan las corridas de toros. Fueron tres días vividos a pleno y con la alegre y juvenil compañía de mi hijo y su nuera con los que descubrimos además, lugarcitos muy típicos para comer las especialidades del lugar: migas, cocido, carne de caza y las famosas yemitas rondeñas. Nos quedó pendiente el famoso espectáculo flamenco del Museo Lara porque no coincidieron los días en que se presentan, lo lamentamos mucho. Recordando la mala experiencia del viaje para aquí, Pablo y Melinda ayunaron durante las 4 ó 5 horas previas al viaje, de esa manera disfrutaron de paisaje, los precipicios, los pueblos blancos en las laderas de las montañas y recién comieron de todo una vez que llegamos a Fuengirola.

by Clara

1 comentario:

Anónimo dijo...

Clara...gracias por el recorrido! POrun momento me sentí en Málaga, paseando por esos lugaretes!!
Besosss!